Lo que un docente debería saber sobre Nociones de la gestión de riesgo

 

Introducción

 Estimado(a) docente, la información que se le comparte en este blog es una herramienta para la adquisición de nuevos aprendizajes y para generar mejores ambientes dentro de los salones de clases ya que le permitirá contar con alternativas, estrategias y técnicas para implementar acciones de reducción del riesgo de desastres desde las instituciones educativas, con un énfasis en la promoción de los derechos ambientales de la niñez. Las instituciones educativas, como espacios en donde los estudiantes adquieren conocimientos para la vida, se convierten en espacios fundamentales para la formación de ciudadanos consientes de la reducción de riesgos en las comunidades y para la corrección de situaciones de peligro existentes, en donde los estudiantes son agentes para la reducción de los riesgos de desastres y no solo víctimas pasivas de los mismos.

Se ha dado un énfasis al aprendizaje activo y al uso de dinámicas organizativas, tanto por parte de los niños, niñas y adolescentes como de los docentes y de los padres de familia; también se enfatiza las relaciones entre la institución educativa y la comunidad de la que forma parte.

Confiamos en que las propuestas prácticas, los instrumentos pedagógicos, así como la utilidad evidente de esta guía impulsen una cultura de prevención en toda la comunidad educativa, pues nuestro territorio, rico en biodiversidad, exige estar siempre atentos a los diversos riesgos ambientales que lo acechan.

Desarrollo


a) El enfoque ambiental y la gestión del riesgo

 1. El enfoque ambiental

A pesar de los notables éxitos alcanzados por la humanidad en el campo de la producción de alimentos y de medicinas, el desarrollo de las tecnologías de la comunicación e información, etc., es evidente que en los últimos años se observa un estado de malestar e insatisfacción creciente en muchísimas poblaciones. Este malestar está estrechamente vinculado con el paulatino deterioro de la relación sociedad humana-entorno ambiental. El deterioro de la relación sociedad humana-entorno ambiental puede observarse en la progresiva pérdida de la biodiversidad, el agotamiento y contaminación de recursos, la pérdida del patrimonio cultural, la inestabilidad climática y el incremento del tráfico terrestre, aéreo y acuático, entre otros. También puede observarse en el aumento de los conflictos sociales (movilizaciones, actos de xenofobia, guerras, etc.), de las denominadas “enfermedades ambientales” (infecciones respiratorias, afecciones a la piel, infecciones gastrointestinales, cánceres, etc.), la dimensión de los desastres (pérdida de vidas humanas, de biodiversidad y de bienes materiales) y también la reducción de la esperanza de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Pese al escepticismo de alguna parte de la población y la enorme presión generada por los grandes grupos de poder económico y de influencia política, afortunadamente, los últimos reportes del Panel intergubernamental para el cambio climático abren un espacio para que la serenidad, la cordura y la responsabilidad de los actores sociales ingresen al campo político y social y pueda establecerse una relación más armónica y sostenible entre la sociedad y su entorno ambiental. La principal conclusión del Panel es que el calentamiento global está asociado en gran medida con la acción humana, específicamente con los estilos de vida y de desarrollo.

2. La aplicación del enfoque ambiental

Nuestro accionar como docentes es nuestra práctica pedagógica concreta, debemos incorporar y

desarrollar en esa práctica cotidiana de generación de competencias (conocimientos, actitudes, valores, hábitos, destrezas) una identidad, un perfil, una propuesta pedagógica, un curriculum diversificado y una institucionalidad con carácter ambiental, es decir, aplicar el enfoque ambiental. La concreción de la aplicación del enfoque ambiental en las instancias de gestión educativa descentralizada e instituciones educativas debe operacionalizarse, no es solo un entendimiento teórico; en tal sentido, se proponen los componentes para el desarrollo de la aplicación del enfoque ambiental:

 • En la gestión institucional, que desarrolla la educación ambiental en todos los instrumentos de gestión, organiza y reglamenta la institución educativa para la educación ambiental

• En la gestión pedagógica, que desarrolla todos los aspectos específicos de la propuesta pedagógica que contiene el proyecto curricular institucional y los procesos de diversificación curricular donde el tema transversal Educación en gestión del riesgo y conciencia ambiental se implementa, a través de la programación curricular, y que tiene como estrategia integradora el desarrollo del proyecto educativo ambiental

3. ¿Cómo entendemos la educación en gestión del riesgo?

Las comunidades educativas ponen especial atención entre otros aspectos en la elaboración de su plan de gestión del riesgo, concebido como un proceso integrador, participativo, pedagógico, que lo resume en:

• Elaboración del mapa de riesgos (para reconocer el territorio: tipos de amenazas, niveles de vulnerabilidad)

• Elaboración del mapa de recursos (para reconocer nuestras potencialidades: elementos para enfrentar las amenazas y las vulnerabilidades)

• Determinación de actividades para la prevención (desde una visión prospectiva: estrategias para enfrentar las amenazas)

• Determinación de actividades para la mitigación (desde una visión correctiva: estrategias para enfrentar las vulnerabilidades)

• Elaboración del plan de contingencia (desde una visión reactiva: estrategias para enfrentar una emergencia)

Al poner atención en las causas que originan la disminución de las condiciones de seguridad ambiental en las instituciones educativas y fuera de ellas,  se encuentra que la incorporación del enfoque ambiental en los procesos educativos podía ayudar a trabajar el tema de la seguridad ambiental desde una visión más holística y multidimensional.

De acuerdo con el enfoque ambiental, una de las condiciones básicas para la reducción de los riesgos ambientales en los entornos educativos y sus alrededores es la formación de una cultura de seguridad ambiental entre los miembros de la comunidad educativa. Es decir, algunos aspectos de los estilos de vida y de los estilos de desarrollo modernos han generado y continúan generando no solo barreras o dificultades para que numerosas poblaciones puedan acceder a los diversos recursos fundamentales para el desarrollo apropiado de la vida (agua, tierras, energía, aire limpio) sino también determinadas situaciones de riesgo en las sociedades (amenazas, vulnerabilidad), contribuyendo así no solo al incremento de los desastres en el mundo sino también a la disminución de los niveles de bienestar o felicidad. La formación de una cultura de prevención y seguridad consiste en el conjunto de acciones orientadas no solo a reducir los riesgos ambientales de los entornos (amenazas y vulnerabilidades) sino también a desarrollar valores, actitudes y prácticas de las comunidades humanas de tal manera que garanticen el despliegue apropiado de la vida, la paz y el bienestar de las poblaciones, esa es la gran tarea de la educación en gestión del riesgo que se implementa de manera sistémica en el marco de una educación con enfoque ambiental.

b) La gestión del riesgo, los desastres y las instituciones educativas

1. ¿Qué es un desastre?

Llamamos desastre a las situaciones de grandes pérdidas humanas, materiales y/o ambientales causadas por fenómenos naturales y/o inducidos por el hombre, que no pueden ser afrontadas utilizando exclusivamente los recursos de la comunidad o la sociedad afectada y que por tanto requieren de la asistencia o apoyo externo.

2. ¿Por qué ocurren los desastres?
Para que ocurra un desastre son necesarias determinadas condiciones previas o condiciones de riesgo: la existencia de una amenaza o peligro y la vulnerabilidad o grado de exposición ante tal amenaza o peligro.

2.1. Las amenazas Las amenazas o peligros están definidas como la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno potencialmente destructivo como es el caso de los sismos, huaycos, heladas, sequías, inundaciones, derrames tóxicos, explosiones, etc. Esta probabilidad puede deberse a causas naturales, antrópicas o a la combinación de ambos.

Por eso las amenazas o peligros se clasifican por su origen en:

• Naturales como es el caso de la interacción de las placas tectónicas que determina la existencia de sismos, o el Fenómeno El Niño y las variaciones naturales del clima que en el pasado determinaron exclusivamente la frecuencia e intensidad de las inundaciones o sequias extremas.

• Antrópicas como es el caso de las deficiencias de las instalaciones construidas por el hombre o de su inadecuada manipulación que pueden causar accidentes tecnológicos como son el vertimiento de petróleo en los ríos y océanos, las explosiones e incendios derivados del escape de gas o el derrame de tóxicos que impactan en la salud de las personas. En la medida en que las actividades productivas y los servicios dependen cada vez más de la manipulación o uso de elementos potencialmente letales o adversos a la salud, los riesgos tecnológicos se incrementan como viene sucediendo con las industrias extractivas de petróleo y minería o la reciente explotación y futuro consumo masivo del gas en las ciudades.

• Socio naturales, cuando el hombre o la sociedad contribuyen a la ocurrencia o al incremento de la intensidad de fenómenos que en el pasado eran exclusivamente naturales. Es el caso de la deforestación o el mal manejo del agua y suelo que al aumentar la erosión contribuye a la ocurrencia de deslizamientos, huaycos o inundaciones; o a los procesos de desertificación que intensifican las sequías. También se considera que la producción creciente de gases en la atmósfera derivada del consumo de combustibles fósiles genera el calentamiento del clima mundial y puede estar influyendo en una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos como lluvias intensas ( que provocan huaycos, aludes o deslizamientos), huracanes o sequías.

2.2. La vulnerabilidad

La vulnerabilidad constituye uno de los componentes claves de los riesgos de desastre; es el grado de exposición de las personas, familias, comunidades, sociedades o de sus recursos frente a las amenazas o peligros del medio.

3. ¿Qué son los riesgos y que características tienen?

Los riesgos pueden ser definidos como las condiciones sociales, ambientales y naturales que pueden devenir en un desastre. Se trata de pérdidas probables debidas a las amenazas o peligros y la vulnerabilidad que poseen las personas y comunidades así como debido a la fragilidad de la infraestructura social y los sistemas productivos

4. ¿Con qué capacidades podemos contar para reducir los riesgos o evitar riesgos futuros?

Las capacidades son los medios que la sociedad puede poner en juego para reducir los riesgos y construir un hábitat seguro. Las capacidades pueden ser materiales (infraestructura, tecnologías y financiamiento), institucionales u organizativas. Los conocimientos, actitudes y habilidades de las personas, la fuerza de liderazgo, son claves en el desarrollo de las capacidades para prevenir o responder a los desastres. Las capacidades pueden desarrollarse mediante: procesos de aprendizaje e incidencia individual y colectiva (redes), el acceso a tecnologías y recursos (infraestructura y financiamiento), y si se expresan todas aquellas culturas y sensibilidades mayoritarias y minoritarias. Las capacidades nacionales; regionales y locales implican tanto a las familias; las redes de relaciones familiares y vecinales; las distintas formas de organización comunitaria; las instituciones públicas y privadas; y especialmente la institución educativa con sus niños, niñas y adolescentes; las cuales, pueden en su conjunto contribuir a la prevención de desastres y/o a la reducción de vulnerabilidad. Las capacidades de las personas e instituciones son determinantes para la reducción de las condiciones de riesgo por lo que es necesario fortalecerlas, así como promover su articulación entre las diversas instituciones y organizaciones de la comunidad.

5. ¿Qué es gestión del riesgo?

Una vez conocidos los factores de riesgos es necesario saber cómo se puede actuar sobre los escenarios que componen dichos factores, por lo que pasaremos a detallar lo que es la Gestión del Riesgo.

La gestión del riesgo parte del reconocimiento de que los desastres constituyen problemas generados en los procesos de desarrollo y por tanto la necesidad de fortalecer las capacidades y la articulación entre las diversas instituciones, organizaciones y los actores del desarrollo para reducir los riesgos.

6. La institución educativa y la gestión del riesgo

 La educación en gestión del riesgo implica un proceso o conjunto de acciones orientadas a desarrollar una cultura de prevención en los miembros de la comunidad educativa. La institución educativa, como parte de la comunidad, tiene un rol importante que cumplir en la gestión del riesgo, desarrollando conocimientos para reducir los riesgos existentes y/o responder a los desastres. Es importante aprender a no generar nuevos riesgos porque cada acción cotidiana puede aumentar o reducir nuestra vulnerabilidad.

Importancia de organizarnos frente al riesgo y cómo hacerlo

1.       El Proyecto Educativo Institucional - PEI

Cada institución educativa tiene un Proyecto Educativo Institucional (PEI) que contiene entre otros componentes: la identidad institucional (visión y misión), el diagnóstico, los objetivos estratégicos, la propuesta pedagógica (valores, principios y perfiles), la propuesta de gestión y el proyecto curricular institucional. En este marco, si aspiramos a tener una institución segura y que cumpla con sus objetivos, debemos preocuparnos por elaborar nuestro Plan de Gestión del Riesgo el cual incorpore: amenazas, condición de vulnerabilidad, planes de mitigación, prevención y de contingencia, todo ello de acuerdo a nuestra realidad.

La institución educativa y la comunidad La institución educativa integra la comunidad y no es una isla. El proceso educativo se da simultáneamente en los varios espacios en los que interactúan los niños, niñas y adolescentes (familia, institución educativa, comunidad, etc.) en los que los aprendizajes son múltiples y, en ocasiones contradictorios. La institución educativa debe ayudar a afirmar en los estudiantes sus valores y conocimientos para integrarlos positivamente al interior de la comunidad. La gestión del riesgo obliga a generar conocimientos múltiples que trascienden la institución educativa por lo que ésta cumple con crear lazos entre la comunidad, las autoridades y los niños, niñas y adolescentes dentro de una dinámica participativa y de integración, en el marco de una educación para el desarrollo sostenible.

Dinámicas de aprendizaje activo y vivencial

a.      --Salidas al campo

El reconocimiento vivencial de los factores de riesgo permite evaluar directamente los hechos y sacar conclusiones acerca de las situaciones posibles para reducir los riesgos o responder en casos de emergencia. Por ejemplo, se pueden hacer excursiones fuera de la institución educativa y medir:

• Los niveles de contaminación de los ríos,

• La gravedad de la pérdida de las defensas de su curso por causa de la tala de árboles; • La ubicación de las viviendas,

• Los tipos de construcción,

• La seguridad de las instalaciones eléctricas, etc.

• Dialogar con las personas mayores e intercambiar puntos de vista sobre situaciones pasadas.

• De acuerdo con el lugar en que vivamos y el tipo de amenazas que hayamos reconocido, ubicándolas en el Mapa de Riesgos, podemos aportar con soluciones de las que formemos parte y que podrían estar incluidas en el Mapa de Recursos.

Las salidas al campo permiten, obtener un conocimiento holístico de nuestro entorno, nos aproxima mejor a la realidad y nos hacen más conscientes de las causalidades de posibles desastres.

b.      -Simulacros

El simulacro es una actividad pedagógica cuyo objetivo es el desarrollo de habilidades, destrezas, actitudes y prácticas de prevención de desastres de los miembros de la comunidad educativa. Desde el punto de vista de las acciones a desarrollarse, el simulacro es un ejercicio en el que desarrollamos las actividades previstas en el Plan de Contingencia de la institución educativa. Consiste en actividades de respuesta inmediata a una probable situación de emergencia originada por fenómenos naturales o antrópicos y que se han determinado previamente, mediante el análisis del riesgo e identificado en el mapa de riesgos.

Parte de las primeras acciones consiste en determinar lo siguiente:

• Si las vías de acceso son lo suficientemente amplias para el número de alumnos que serían evacuados en una emergencia,

• Si las puertas de las aulas se abren hacia fuera o hacia adentro,

• Si existen ventanas en las puertas o en las rutas de acceso y están protegidas con mallas de alambre,

• Si las instalaciones eléctricas se encuentran bien y se les da buen uso y hay fácil acceso al interruptor para cortar la corriente y así evitar los incendios.

c.       -Actividades artísticas

Una de las maneras más eficaces de asumir la transversalidad de la gestión del riesgo es vincularla con la comunicación y la educación por el arte que permite vivenciar y espectar de la mejor manera las situaciones que suelen darse en los casos de emergencia.

a. Teatro: la dramatización de eventos relacionados con la gestión del riesgo puede tomar diversas formas. Lo importante, sin embargo, es la participación tanto de los actores como de los espectadores durante la presentación. Una dinámica interesante y muy didáctica, es la creación colectiva de una obra en el salón de clase, lo que permite a todo el grupo involucrarse y generar aprendizajes colectivos de los aspectos diversos de una situación de riesgo, para el reconocimiento de los fenómenos naturales o antrópicos que pueden estar en el origen de las situaciones de riesgo, las acciones a ejecutar en caso de una emergencia, las tareas de prevención para evitar o mitigar eventuales consecuencias de desastre, la organización de las acciones de gestión del riesgo, etc. La organización de pasacalles alusivos es, también, una forma efectiva de reconocimiento y difusión.

b. Música: la creatividad musical apoya mucho la formación de conciencia en torno a la gestión del riesgo. Se puede modificar letras de tonadas ya conocidas con temas relativos y cantarlas juntos, se puede promover la creatividad de los niños, niñas y adolescentes mediante concursos temáticos con incentivos y la organización de festivales que tengan como eje la música y la danza, etc.

c. Literatura: la creación de trabajos de narrativa y poesía con temática relativa a la gestión del riesgo puede ser incentivada mediante concursos que tengan algún incentivo. Asimismo, la lectura de textos literarios que presenten episodios relativos a los fenómenos naturales o antrópicos generadores de situaciones de riesgo y sus consecuencias puede ser leídos por todos en el aula.

d. Plástica: la creación de pinturas, esculturas y otras manifestaciones de las artes plásticas pueden ser también un elemento motivador si se orienta la temática especialmente. Es importante que estas manifestaciones creativas sean expuestas a todos, de ser posible incluso fuera de la institución educativa, entre la comunidad, para que cumplan el doble objetivo de estimular la creatividad en niños, niñas y adolescentes y de apoyar en el trabajo de capacitación para la gestión del riesgo entre todos, acrecentando su importancia mediante el reconocimiento social.

d. La investigación participativa

 La investigación participativa es complementaria del debate y requiere de la formación de grupos para el desarrollo de las temáticas sobre gestión del riesgo. El docente debe orientar el reconocimiento de fuentes formales que puedan llenar los vacíos de información (biblioteca, revistas, internet, etc.), asimismo debe alentar la búsqueda de testimonios entre los familiares cercanos mayores o vecinos y similares que puedan aportar información acerca de los fenómenos naturales o antrópicos, su historia, consecuencias y las formas en que se ha respondido ante todo ello en el pasado. Esta información debe ser ordenada, procesada, socializada y debatida tanto en el aula como en espacios informales de relación entre niños, niñas y adolescentes, y con sus docentes y otros adultos, para fortalecer la información y eventualmente alimentar los Mapas de Riesgos y de Recursos, el Plan de Contingencia, reforzar la importancia de la organización solidaria y eficaz, y otros instrumentos y generar un sentido común expandido acerca de la importancia de la gestión del riesgo. Parte importante de este proceso se da también en el desarrollo de actividades que unen el aprendizaje al desarrollo de actividades tales como reforestación, monitoreo del clima y cultivos, visitas guiadas a la institución educativa y sus alrededores para identificar amenazas y condiciones de vulnerabilidad, etc.

Conclusión

La información que se proporciona en este blog es de manera general, se le invita a seguir indagando sobre otras situaciones para que dentro de las aulas de clases puedan desarrollarse de manera innovadora diversas técnicas o dinámicas que vayan enfocadas a la gestión del riesgo, tanto en el campo educativo como en la vida diaria que cada estudiante y docente posee fuera de los centros educativos, en otras palabras es importante educar para la vida.

 

 

 

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